No es lo mismo moverse que moverse con consciencia. Puedes hacer ejercicio a diario y seguir desconectada de tu cuerpo, o puedes aprender a moverte prestando atención, y ahí es donde empieza la transformación.
Qué es el movimiento consciente
El movimiento consciente consiste en moverte prestando atención a lo que sientes: la respiración, la tensión, los apoyos, los límites. No buscas rendir ni quemar calorías, sino escuchar y habitar tu cuerpo mientras te mueves. Es lo contrario a hacer repeticiones en piloto automático.
Por qué transforma tu relación con el cuerpo
Cuando te mueves con atención empiezas a reconocer dónde acumulas tensión, qué posturas te dañan y qué necesita tu cuerpo cada día. Poco a poco pasas de «pelearte» con él a colaborar. Esa escucha reduce el dolor recurrente y te devuelve una sensación de seguridad y calma que el ejercicio mecánico no da.
Cómo empezar
- Baja el ritmo: mejor pocos movimientos bien sentidos que muchos deprisa.
- Acompasa el movimiento con la respiración.
- Cuando aparezca una molestia, no la fuerces: obsérvala y ajusta.
El fisioyoga es una forma preciosa de empezar, porque une la técnica del fisio con esta escucha del cuerpo. Puedes ver las clases de Fisioyoga o escribirme si tienes dudas.